(vía sevensevennine.com |  Garry Winogrand unseen Colour)
Suele decirse que para trabajar en color o blanco y negro hay que “pensar” diferente una foto, atender a distintos factores y buscar o trabajar una luz distinta para cada formato. En consecuencia, podría decirse que el blanco y negro es más agradecido que el color porque ofrece resultados óptimos sin tener que preocuparse por la dificultad de hacer que una foto funcione cromáticamente. Es por eso que cada vez que surge el trabajo en color de un fotógrafo habitualmente ligado al blanco y negro (o viceversa) se juzga si tenía esa capacidad para variar el ojo fotográfico con el cambio de formato. Yo siempre he pensado que una buena foto lo es independientemente del formato en que venga presentada, y que no es necesario hacer esa distinción de miradas cuando “pensamos” en escala de grises o en tonalidades de color.

(vía sevensevennine.com |  Garry Winogrand unseen Colour)

Suele decirse que para trabajar en color o blanco y negro hay que “pensar” diferente una foto, atender a distintos factores y buscar o trabajar una luz distinta para cada formato. En consecuencia, podría decirse que el blanco y negro es más agradecido que el color porque ofrece resultados óptimos sin tener que preocuparse por la dificultad de hacer que una foto funcione cromáticamente. Es por eso que cada vez que surge el trabajo en color de un fotógrafo habitualmente ligado al blanco y negro (o viceversa) se juzga si tenía esa capacidad para variar el ojo fotográfico con el cambio de formato. Yo siempre he pensado que una buena foto lo es independientemente del formato en que venga presentada, y que no es necesario hacer esa distinción de miradas cuando “pensamos” en escala de grises o en tonalidades de color.