SrDaine

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La cámara de la foto es una Rollex Special, una cámara de fuelle de 1920 en estado nuevecito que mi familia ha tenido a bien regalarme por Navidades tras encontrársela en un mercadillo de Roma. Todo lo que les cuente de ella es una mezcla entre la deducción propia tras examinar el cacharro y la pequeña tarjetita que la acompañaba y que incluía un par de detalles: lo cierto es que por más que he rebuscado en Internet sólo he encontrado un montón de “quizás quiso decir Rolex“ y un enlace a Camerapedia de un modelo más antiguo y con menos especificaciones (aún).
La pequeña cajita que ven pegada a la lente (y que parece un farol de carruaje decimonónico) es un espejo unido a una lente de aumento que actúa de lo que debe ser el visor más pequeño que he manejado en mi vida. No es un prisma, así que la imagen resultante es especular -a la manera de cámaras TLR como Rolleiflex o Yashica-, algo que acentúa la dificultad a la hora de encuadrar. 
Sin embargo, lo interesante aquí es que la cámara no tiene enfoque. Uno se espera que en este tipo de cámaras haya un selector de enfoque basado en que el fotógrafo calcule la distancia y aplique una apertura en la que la profundidad de campo sea la adecuada, pero es que en la Rollex Special ni eso. Dado que la apertura mínima es f/11 (tengan en cuenta que en un objetivo normal el mínimo suele andar por f/4 o f/3.5), la profundidad de campo es amplísima, por lo que es cuestión de encuadrar a una distancia media y listo, todo o casi todo quedará enfocado.
En cuanto a la velocidad de obturación, tenemos cuatro posiciones básicas que, combinadas con la apertura, nos dicen que necesitaremos días muy soleados para poder usar película de 100 ISO (en cuanto a esto, el regalo estaba pensado como un objeto de coleccionismo; nadie en mi familia pensaba que el tipo de carrete que necesita siguiera vendiéndose, pero es así). Curiosamente la Rollex tiene una funcionalidad que, hasta la fecha, no he encontrado en ninguna otra cámara, ni siquiera en las digitales de última generación: un bloqueo de exposición prolongada.
La exposición prolongada es un modo de obturación en el que el diafragma se mantiene abierto tanto tiempo como mantengamos apretado el obturador. Es el modo idóneo para capturar el movimiento fluido o para hacer fotos nocturnas con cierta atmósfera, y requiere tanto un pulso firme como un trípode sólido que mantenga la cámara quietecita y sin riesgo de trepidaciones. Otro complemento esencial es el disparador de cable, que se enrosca en el obturador (también existen disparadores a distancia, pero el clásico que siempre verán en las películas es el de cable, que además es baratísimo) y permite el contacto mínimo con la cámara (hasta la presión del dedo sobre el obturador puede hacerla trepidar) y suele venir con un bloqueo que nos permite mantener el diafragma abierto todo el tiempo que queramos (muchas fotos nocturnas necesitan horas de exposición). Este modo de disparo suele representarse con una B en la selección de velocidad, y la Rollex, como cualquier cámara (especialmente las de fuelle) lo tiene. Pero además, a la izquierda de la B tenemos una T, esto es, un modo de bloqueo directamente desde la cámara que, como ya he dicho, es la primera vez que veo y me extraña que no haya sido adoptado como algo común en todas las cámaras del último siglo (de todo esto me entero trasteando con la cámara, claro, porque no existen instrucciones en ningún lado; tampoco es que tenga unos mecanismos muy complicados, por otra parte).
Si han llegado hasta aquí sin caer dormidos, felicidades. Es probable que estén pensando que menudo trasto anticuado y que qué necesidad. Obviamente no es la típica cámara que regalar a alguien que quiera interesarse por la fotografía (aunque aquí hablo un poco sobre ello), pero yo estoy deseando tener un día libre para poder probarla a full.

La cámara de la foto es una Rollex Special, una cámara de fuelle de 1920 en estado nuevecito que mi familia ha tenido a bien regalarme por Navidades tras encontrársela en un mercadillo de Roma. Todo lo que les cuente de ella es una mezcla entre la deducción propia tras examinar el cacharro y la pequeña tarjetita que la acompañaba y que incluía un par de detalles: lo cierto es que por más que he rebuscado en Internet sólo he encontrado un montón de “quizás quiso decir Rolex“ y un enlace a Camerapedia de un modelo más antiguo y con menos especificaciones (aún).

La pequeña cajita que ven pegada a la lente (y que parece un farol de carruaje decimonónico) es un espejo unido a una lente de aumento que actúa de lo que debe ser el visor más pequeño que he manejado en mi vida. No es un prisma, así que la imagen resultante es especular -a la manera de cámaras TLR como Rolleiflex o Yashica-, algo que acentúa la dificultad a la hora de encuadrar. 

Sin embargo, lo interesante aquí es que la cámara no tiene enfoque. Uno se espera que en este tipo de cámaras haya un selector de enfoque basado en que el fotógrafo calcule la distancia y aplique una apertura en la que la profundidad de campo sea la adecuada, pero es que en la Rollex Special ni eso. Dado que la apertura mínima es f/11 (tengan en cuenta que en un objetivo normal el mínimo suele andar por f/4 o f/3.5), la profundidad de campo es amplísima, por lo que es cuestión de encuadrar a una distancia media y listo, todo o casi todo quedará enfocado.

En cuanto a la velocidad de obturación, tenemos cuatro posiciones básicas que, combinadas con la apertura, nos dicen que necesitaremos días muy soleados para poder usar película de 100 ISO (en cuanto a esto, el regalo estaba pensado como un objeto de coleccionismo; nadie en mi familia pensaba que el tipo de carrete que necesita siguiera vendiéndose, pero es así). Curiosamente la Rollex tiene una funcionalidad que, hasta la fecha, no he encontrado en ninguna otra cámara, ni siquiera en las digitales de última generación: un bloqueo de exposición prolongada.

La exposición prolongada es un modo de obturación en el que el diafragma se mantiene abierto tanto tiempo como mantengamos apretado el obturador. Es el modo idóneo para capturar el movimiento fluido o para hacer fotos nocturnas con cierta atmósfera, y requiere tanto un pulso firme como un trípode sólido que mantenga la cámara quietecita y sin riesgo de trepidaciones. Otro complemento esencial es el disparador de cable, que se enrosca en el obturador (también existen disparadores a distancia, pero el clásico que siempre verán en las películas es el de cable, que además es baratísimo) y permite el contacto mínimo con la cámara (hasta la presión del dedo sobre el obturador puede hacerla trepidar) y suele venir con un bloqueo que nos permite mantener el diafragma abierto todo el tiempo que queramos (muchas fotos nocturnas necesitan horas de exposición). Este modo de disparo suele representarse con una B en la selección de velocidad, y la Rollex, como cualquier cámara (especialmente las de fuelle) lo tiene. Pero además, a la izquierda de la B tenemos una T, esto es, un modo de bloqueo directamente desde la cámara que, como ya he dicho, es la primera vez que veo y me extraña que no haya sido adoptado como algo común en todas las cámaras del último siglo (de todo esto me entero trasteando con la cámara, claro, porque no existen instrucciones en ningún lado; tampoco es que tenga unos mecanismos muy complicados, por otra parte).

Si han llegado hasta aquí sin caer dormidos, felicidades. Es probable que estén pensando que menudo trasto anticuado y que qué necesidad. Obviamente no es la típica cámara que regalar a alguien que quiera interesarse por la fotografía (aunque aquí hablo un poco sobre ello), pero yo estoy deseando tener un día libre para poder probarla a full.

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